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Domingo, 15 de Noviembre de 2009 18:57 |
Las presentaciones de rigor duraron casi todo un día. Algo agotador para todos las escaramuzas del chucho con la boxer, que hace menos de dos años podía tener en la mano, y ahora se ha convertido en treinta kilos de perra cariñosa y escasamente calculadora de los efectos de su poderío físico sobre sus protegidos... pero a Nair, el chucho que sigue creciendo, parece que le importa poco, a juzgar por estas dos fotos.
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Viernes, 13 de Noviembre de 2009 18:11 |
A mí me parecía que habían pasado muchos más años pero, al parecer, solo han sido unos quince. Estuvimos en Valladolid y concluimos a dúo, mi santa y yo, que habíamos visitado una ciudad bastante fea. Cuando llegué el miércoles por la noche y la paseé un rat, entre bares de tapas de diseño, tuve una sensación bien diferente. Esto es hermoso, pensaba mientras intentaba sacar unas fotos imposibles con el teléfono. Al cabo de tres días y pese a haber estado la mayoría del tiempo encerrado en el Patio Herreriano, por razones obvias, certifico que lo que he andado, es decir el entorno de la plaza mayor, está francamente bien. Y me apetece volver. Cuando me planté ante el viejo mercado de 1882, remodelado en 1982 ,esta vez con cámara suficiente, creí entender alguna de las diferencias entre unas y otras ciudades. En mi pueblo, pensé, también teníamos un mercado que, una vez remodelado, probablemente hubiera podido continuar en la trama urbana del casco, cada día más viejo... Una de las fachadas tendría como telón de fondo la torre de san Pedro. Mutatis mutandis, algo como lo que pude ver ayer en Valladolid.
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Miércoles, 11 de Noviembre de 2009 20:44 |
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Telefónica o cómo robar con cierta discreción
(cuento sin moraleja posible)
La sala no es demasiado acogedora, pero sirve para trabajar en el ordenador como si te estuvieras tomando una copa en un bar de diseño. Cara a la pared y en un taburete que encontrarían incómodo hasta a mis estudiantes del taller de plástica de la Facultad, acostumbrados ellos a sufrir taburetes escasamente confortables.
Compraré una tarjeta de una hora (primer robo, ya que el coste es de más de seis euros, iva incluido…) pienso, mientras espero el tren que me llevará a Valladolid en una estación de Chamartín, casi olvidada del todo, por efecto de la de Atocha. Todo facilidades para incluir números de tarjetas y de nif, direcciones, teléfonos de contacto y demás. Un lujo de efectividad, pienso. Finalmente acepo el pago de la factura, pero cometo un error: no he tomado nota del número de tropecientos dígitos que he de incluir en la pestaña que me abre la red.
Volveré sobre mis pasos, pienso ingenuamente. Pero no. No consigo volver a la página en la que he apoquinado la pasta por más que miro el historial una y otra vez. Llamaré por teléfono, pienso, y me solucionarán el problema. Nuevo error. Cuarenta minutos, o quizás más, de conversaciones con diversos teléfonos que me proporciona la propia compañía telefónica, en los que nosotrosnonosencargamosdeeso, consiguen que pierda la paciencia.
Me dirijo al recepcionista de la sala, que me mira con cara de ovni, y me espeta un clarísimo aquí no hay red wifi que me deja a cuadros. Yo acabo de comprar una tarjeta prepago que me ha brindado la pantalla de telefónica sin ningún problema, que esa sí que funciona, luego sí que hay wifi. Estoy en Madrid, pienso. Aquí lo que no hay es playa pero no he preguntado por ella.
Total, son seis euros, pienso, con ánimo de restarle importancia al asunto. Pero me vuelvo a encender. No están los tiempos para dispendios. Llamaré a mi oficina bancaria y ahí me lo solucionarán. Nuevo error. En la sección de tarjetas de mi sucursal me explican que, al ser una cantidad tan escasa, no se puede reclamar desde la oficina que me ha expedido la tarjeta de crédito. Que tengo que llamar directamente a telefónica. Para que me tengan otros cuarenta minutos de Herodes a Pilatos telefónicos con acentos diversos, pienso. Me rindo. La culpa sin duda es mía por no haber tomado precauciones, pero telefónica me ha robado tan ricamente seis y pico euros. Son, por consiguiente, como diría algún afamado político, unos ladrones.
Lo más divertido del caso es que, en cuanto he podido conectarme a Internet, en el hotel vallisoletano en el que no me cobran nada por acceder a la red todo el tiempo que me venga en gana, me encuentro con un correo de telefónica en el que me envían el número anhelado toda la mañana, e incluso me indican que hasta los primeros días de diciembre puedo usarlo. Lo que ocurre es que no voy a estar en necesidad de conectarme en espacios dominados por la antigua compañía nacional de teléfonos antes de esa fecha, lo que equivale a decir que no usaré sus servicios y habré pagado por nada. Es decir, ladrones sí, pero con una cierta discreción.
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. La verdad es me quejo por vicio. Al final telefónica ha conseguido que se me hicieran cortas las dos horas que tenía que esperar en la estación. Casi les tendría que estar agradecido si no fuera por la cara de haba que te queda cuando te limpian tan ricamente
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Lunes, 09 de Noviembre de 2009 13:54 |
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Pues el chucho a lo suyo, a crecer lo que da de sí y a dejarse querer por la madre de su dueño.... Tiene sus días, como todo bicho viviente. Hay ratos que se deja y otros en los que pasa de todo y de todos (estos, desde luego, los menos dada su escasa edad)
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Sábado, 07 de Noviembre de 2009 11:37 |
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Lo fue ayer. Tuvimos en el IEA (ademas de alguna mesa redonda por la tarde con tema de evidente interés) al Congreso Europae Thesauri, que concluye hoy en Borja y tuvo su primera sesión anteayer en Zaragoza. Un total de veinticinco responsable de Museos de arte religioso de Europa (como los del Tesoro de la catedral de Lieja, por ejemplo, a los que con el resto de sus compatriotas pensé había perdido a mediodía...). Ponencias por la mañana en el espacio del salón de actos de Instituto, visita breve pero intensa a San Pedro, y más detenida a la catedral (casi hubo que sacarlos con agua caliente del retablo mayor). Luego al Museo Diocesano y, como se inauguraba la exposición de los pasos y enseres de la semana santa oscense, asistencia a la inauguración. Intenso el día e intensas las sensaciones de los encargados de guardar los tesoros que han ido dejando los europeos por las catedrales y basílicas de su territorio. Que aprecian seguramente mucho más que cualquiera de nosotros la cantidad y la calidad de las piezas que atesora el degradado casto viejo en sus edificios religiosos. La verdad es que, el retablo mayor de la catedral daría para muchas hojas de este blog y para muchas más de blogs un poco más importantes que este. Es evidentemente una pieza maestra.
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Miércoles, 04 de Noviembre de 2009 09:23 |
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Esta mañana, con la excusa de que tenía que ir a la imprenta y me pilla algo lejos de casa y del trabajo, he subido con el coche por el coso alto, a las ocho menos cinco, y he visto uno de los arcoiris más hermosos que recuerdo. Tras maldecir mi mala suerte por no llevar una cámara adecuada y no poder dejar dejar constancia de tanta hermosura matinal, me he limitado a tirar una foto con el teléfono desde la ventana del despacho, con este resultado.
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. Luego he recordado una tarde de tormenta en Binéfar, este verano, en la que sí pude tomar algunas fotos con algo más de tecnología a mano (lo que no implica muchos mejores resultados en mi caso). Y las traigo como ejemplo de la vez que mejor he diferenciado el total de los colores que lo componen. De todas formas, supongo que ver de madrugada un arcoiris es un buen presagio. A ver si es verdad y no ocurre lo que tantas veces que viene alguien y lo estropea....
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Lunes, 26 de Octubre de 2009 18:19 |
Viene hoy una curiosa encuesta en la página de radiohuesca.com, en la que se pregunta a los ciudadanos si debe introducirse el uso de la bicicleta en los guardias urbanos. Lo que ocurre es que este tipo de encuestas te permiten responder solo si o no y, en este caso, me parece que deberían ofertarse más posibilidades a los posibles contestadores. Un guardia en bici en verano, tira que te vas. Pero ¿y en invierno? Personalmente creo que pedalear deberían hacerlo los guardias y otros muchos componentes de los ayuntamientos. Incluso me atrevería a aconsejarles, por ejemplo en el caso de los partidos políticos que, a ser posible, lo hicieran para adelante...
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