|
Miércoles, 31 de Marzo de 2010 13:05 |
|
No se pierde nunca. Esta mañana tras la clase, en la secretaría de la Facultad, con un reiterativo exalumno (lo fue en el Alto Aragón y luego en la Escuela de Magisterio) comentábamos cómo, cuando él hacía tercero, en ese curso de su especialidad, había exactamente tres estudiantes. No hablo del siglo XIX sino del curso 1987- 88 más o menos. Recuerdo que bromeaba entonces con la estadística, advirtiendo que si uno de mis alumnos cogía la gripe, lo hacía el 33,3 % de la clase...
Afortunadamente los tiempos cambian y este es el aspecto que tenía uno de los tres grupos de docencia de los estudios de segundo curso de la diplomatura de Maestro, a las 8,05 h. DEL MIERCOLES SANTO!!!. Esta claro que los estudiante pueden agotar la capacidad de sorpresa de cualquiera... o incrementarla, según se mire. Pero esta imagen puede servir también para aplacar impacientes. Las cosas hay que procurar hacerlas bien y si se hace, en ocasiones hasta parece fácil obtener resultados .
.
|
|
Lunes, 29 de Marzo de 2010 16:23 |
|
.
.
Puede uno preguntarse (incluso a riesgo de parecer algo más narcisista de lo recomendable) por el alcance de la página cuando el contador, este mes, está llegando a las tres mil entradas. Algo que sucederá mientras escribo este texto. No puede calcular quien utiliza este soporte la variedad de personas que entran en el mismo. Ni mucho menos sus lugares de residencia. He tomado un día al azar, el once de este mes especialmente numeroso, y le he preguntado a la página que controla la estadística de paisajesviajados.com sobre ese particular. El resultado me ha dejado algo perplejo y seguramente asustado.
La última conexión de ese día 11 de marzo, pongamos por caso, se estableció a las 23, 55 h. desde Naucalpan, en Mexico. La primera persona que se asomó ese día a paisajes viajados lo hizo, a la 01,57 h. desde Roswell, en Estados Unidos. Siguieron visitas desde Santo Domingo en Dominicana, Zaragoza, Almudévar, la Rioja, Valencia, Madrid y Barcelona entre otras en España. Nigbo, Lasa, Shanghai, Nanjing, Tiasnjin y Beijing en China. El Salvador en San Salvador. Seul y Kwangju en Corea del Sur. Prenza, Moscow o Kiev en Rusia; Rubaix y Paris en Francia, Medellín en Colombia. Charlotte, Bellaire, Louisville, Akron, Boston, Tyler, Redmond y Sunnyvale en Estados Unidos. Taipei en Taiwan, Vierumäki y Tamper en Finlandia, Vignale en Italia, Windsor en el Reino Unido, Duncan o New Glasgow en Canadá. Kallitéa en Grecia, Almere en Holanda, Tokio en Japón, Toledo en Brasil, Sidney en Australia, Mérida en Venezuela. Ryad en Arabia Saudí, Lanús o Mendoza en Argentina, El Cairo en Egipto... Lo que no podré averiguar, con toda probabilidad, es si se estableció de verdad, en cada uno de los casos, comunicación con los visitantes. Espero que las imágenes ayuden... porque ni siquiera puedo estar seguro de haber escrito correctamente los nombres de algunas de las ciudades de cuya existencia me he enterado en la página de estadística y que sería incapaz de ubicar en el mapamundi. Añado la pantalla de las 3001 visitas de este mes, capturada a las cinco y media.
.
.
|
|
Sábado, 06 de Marzo de 2010 11:26 |
|
Quizá más significativas sean las fotos que cuelgo hoy, como cena, me refiero. Aunque no sean la foto. Y dado que el Heraldo amenaza con publicar mañana lo que hacemos en serio, sirva para demostrar que también nos apañamos a la hora del relajo.
.
.
|
|
Viernes, 05 de Marzo de 2010 15:49 |
Desde la cena de Navidad del IEA ha llovido lo suyo. Estuvo divertida y dije que colocaría en el blog alguna imagen. Lo prometido es deuda y coloco una imagen de esa cena.
.
|
|
Martes, 16 de Febrero de 2010 11:31 |
A veces pensamos que la naturaleza es algo que está totalmente alejado de nosotros. Que hemos de recorrer largas distancias para disfrutar de su espectacularidad en recónditos parajes a los que resulta casi imposible acceder. Pero la naturaleza (al igual que aquellos viejos teólogos que proclamaban spitus ubi vult spirat -el espíritu inspira donde quiere-) nos puede sorprender muy cerca. Esta cara por ejemplo, perfectamente dibujada, ocupa el tronco de uno de los árboles que no hubieron de ser talados. Es un detalle nimio, me dirá pongamos por caso Pacorro. Pero lo espectacular no depende, como el arte, del tamaño. Es una cuestión de intensidad. Y me pareció advertirla en pleno proceso doméstico de paseo de cuadrúpedo la otra noche.
.
|
|
Viernes, 12 de Febrero de 2010 00:45 |
Me he quedado solo en casa con el cuadrúpedo lo que me obliga, afortunadamente, a dar algunos paseos que de siempre me han recomendado mis amigos médicos y mi médico. Hoy, por ejemplo, hemos tocado chufa en el kilómetro seis de un andador que desconocía antes de verme en la obligación de que el chucho hiciera ejercicio. Mal contados hemos hecho, al menos, once kilómetros (bueno, él algunos más) y hemos disfrutado de una sierra clara y limpia de cualquier atisbo de niebla por efecto del cierzo contra el que hemos tenido que batallar en la primera parte del recorrido. La vuelta, con el aire de culos, es harina de otro costal. Pero el paisaje resulta, sencillamente, impresionante. Hoy ha sido uno de esos días en los que siento de veras no haber aprendido a pintar, pese a llevar cuarenta años en el oficio. No ser, por ejemplo un Julián Grau Santos. Pese a lo que pienso seguir haciendo pinitos, o campos de cereal recién nacido, que me parece es lo que más he visto esta mañana. A la vuelta no estaba claro cual de los dos podía presumir de mayor cansancio.
.
|
|
Miércoles, 27 de Enero de 2010 18:24 |
|
.
.
La imagen es igual de aséptica que de robada (por esa tontería de los Museos de no dejar hacer fotografías). Es una sala de un museo como tantos otros. En concreto el de Bellas Artes de Sevilla. Jarreaba sin conocimiento la mañana del sábado, pero aunque hubiera hecho un sol de espanto, el museo clamaba una visita, especialmente para un amante de la pintura como sistema. No en vano Sevilla ha sido cuna de algunos de los más importantes de la pintura española que cuentan con algunas piezas en el espacio expositivo provincial.
No pude perder tiempo en calcular la inversión que el gobierno regional y el de la ciudad han realizado en los últimos diez años. Pero te pueden llegar los dientes al suelo, de pura envidia de la peor, a nada que inicies un cálculo somero. Tendrán que pasar unas cuantas décadas para que las colecciones aragonesas sufran un incremento siquiera proporcional...
Es probable que las instalaciones no estén a la última de las últimas. Pero la colección sigue aumentando con la inversión pública hasta ayer mismo.
Quizás nuestros administradores consideran que las infraestructuras son un paso previo ineludible (basta ver cómo andan los museos aragoneses de obras de las de ladrillo) a la adquisición de las obras que han de albergar. La sensación que me dio el de Bellas Artes de Sevilla es que allá bajo tienen claro que los museos han de tener contenido.
|
|