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cerezas PDF Imprimir E-mail
Sábado, 20 de Junio de 2009 20:55
Es tiempo de cerezas. El pasado domingo sin ir más lejos se celebró, como cada año desde hace algunos, el día de la cereza de Bolea. Y de Bolea me ha llegado este regalo de evidente diseño. Una cosa es que le regalen a uno un plato de cerezas y otra que  Victoria, mi pequeña vecina, pierda tiempo en componer este plato de cerezas que me ha regalado. Si arte es lo bien hecho, este plato tiene arte  ¿no?


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Mari Polvorinos PDF Imprimir E-mail
Domingo, 22 de Marzo de 2009 18:21

 

Estuve en el estudio de Mari Polvorinos viendo su obra reciente. Prepara una exposición pa a la sala de la CAI y hablamos de la posibilidad de tomar algunos párrafos de un texto antiguo. Pero finalmente he preferido escribir algo sobre sus últimos trabajos, que me parecen bastante interesantes. No sé si se utilizará, pero dice así: 
Piensa uno, con el paso los años, que se debería agotar su capacidad de sorpresa. Pero el paso del tiempo no deja de sorprender a uno. Me ha ocurrido cada vez que he acudido al estudio de Mari Polvorinos. Desde los primeros paisajes hasta las  duquesas en serie, que es probable no vean todavía la luz, la pintora ha recorrido un camino como si existiera cierta predeterminación que la llevara a la práctica de lo que, en un determinado momento del pasado siglo, fue definido como pintura-pintura. Lejos de los asuntos, algunos realizadores plásticos han utilizado los elementos propios del lenguaje para el que están dotados como auténtico motivo de su obra. De manera que el tema que aparentemente se ataca, queda algo o totalmente ensombrecido por el propio lenguaje que el pintor utiliza. Los recursos propios de la pintura se convierten así en el verdadero asunto del cuadro. Equidistante a un tiempo del mundo de las realidades sensibles cuanto del acerbo de imágenes mentales, reales o imaginadas, que aporta la experiencia vivida por el artista.

 

La pintora, como los realizadores mencionados, parece que solo ve y actúa sobre las masas, los planos, los huecos, las texturas, el color, los ritmos que advierte en la naturaleza y en su imaginación. Pero lejos de reproducirlos como la realidad  o la imaginación los muestra, se encierra en el estudio para dotarlos de un nuevo orden: el de la pintura. Busca una y otra vez posibles combinaciones de los elementos, nuevas formas de alternancia, nuevas vibraciones cromáticas, materiales y pigmentos que le ofrezcan formas o vacíos divergentes. (Seguramente el vacío es uno de los  temas preferidos de la pintora que emplea tiempo en recrearlo sobre la realidad o sobre otras formas preexistentes)

Este podría ser el resumen de la última sorpresa que hasta hoy me ha producido la pintura de Mari Polvorinos. Su paso por talleres de algunos pintores expertos, como el muy reciente por el de Juan Genovés, no han sido en vano. Su potencial evidente a lo largo de una trayectoria realizativa que ya comienza a ser notable en el tiempo, se manifiesta una vez más en las paredes de la sala de la CAI de Huesca, sin necesidad de recurrir a resultados amables para el espectador.

Pero está claro que los cuadros de hoy no cierran nada. Simplemente abren las puertas a una nueva sorpresa que se producirá, sin duda, en cuanto transcurran unos meses de trabajo con la pintura. Un trabajo que se ha convertido en obsesión para Mari Polvorinos.

Reproduje algunos de los cuadros. No son buenas ya que hice las fotos con el teléfono, pero pueden ayudar  como aperitivo a la espera de la exposición. 



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Restauración PDF Imprimir E-mail
Sábado, 07 de Marzo de 2009 11:15
Quizás para advertir el trabajo de restauración sobre el cuadro de la Vista del Casino, de Félix Lafuente, venga bien colocar las dos fotografías del antes y el después de la restauración en el mismo espacio ( y no una en el blog y otra en la zona universitaria como ocurre ahora mismo). Por ello, allá van las dos.


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casino restaurado 

Espero que quede claro que, en ocasiones, las restauraciones benefician la pieza. No ocurre siempre, es verdad. Hay ejemplos en el propio edificio del casino. Pero en este caso los beneficios son evidentes. 
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La otra pieza del casino PDF Imprimir E-mail
Viernes, 06 de Marzo de 2009 16:57
Me advierte el restaurador de la escasa calidad de la segunda de las piezas del Casino. No estoy del todo de acuerdo con esa opinión y no porque piense que Félix Lafuente lo hizo todo bien. Como cualquier pintor, tuvo sus aciertos y sus desaciertos. Pero en el caso de esta pieza siempre me ha dado la sensación de que ha sufrido un maltrato permanente por parte de manos poco avezadas que han conseguido, en mi opinión, enmascarar el original. Como ocurriera con los Mallos de Riglos del Ayuntamiento hasta que fueron de verdad restaurados y no repintados por zonas, como había ocurrido en varias ocasiones a lo largo del siglo XX.
Esta segunda pieza restaurada ocupa una de las paredes laterales del salón azul.



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Lafuente: el casino oscense PDF Imprimir E-mail
Jueves, 05 de Marzo de 2009 18:38
Una de las piezas que han sido restauradas recientemente por José Coarasa es esta vista del Casino del pintor oscense Félix Lafuente. (Ese que los estudiantes de maestro, especialidad de infantil, han de estudiar este año, para preparar una guía didáctica en torno a un espacio que contenga piezas pintadas por el artista, en el entorno de la conmemoración del primer centenario de los Sitios de Zaragoza). Pieza que no sirve solo para evidenciar lo imprescindible del trabajo de los restauradores de obras de arte, si se compara con la imagen que aparece en el último aviso de la sección zona universitaria, sino para que  para que mis alumnos de este año dispongan de una reproducción adecuada de la pintura de Lafuente, con la que completar su trabajo  de catalogación sobre el pintor. 
También puede la visión de esta pieza provocar una  pequeña reflexión que sirva a los encargados de recuperar el patrimonio ciudadano: ¿Han pensado esos encargados ahora mismo de la restauración de las fachadas del Casino (en la que está trabajando la empresa que haya sido designada) en cómo era el aspecto de ese edificio que tuvo vocación de modernista, aunque se quedara en casi?. Porque la pintura, como les explicaba en clase esta mañana a mis estudiantes de segundo B, aparte otras funciones, puede cumplir una de testimonio sobre cómo era la realidad de determinados espacios ciudadanos dignos de ser recuperados para la ciudad.
Está claro, viendo el cuadro de Lafuente, que el Casino no fue concebido con ese aspecto lánguido y aséptico (propio más bien de su condición de hospital de campaña durante alguna contienda de la que no es necesario volver a hablar, como diría mi padre) sino que, al menos contaba, en sus primeros años, con el tono cálido de su cuerpo central. Un tono que las catas previas a cualquier acción de este tipo debería haber quedado claro para los encargados de la recuperación. Lafuente nunca fue demasiado considerado como pintor. Al parecer tampoco demasiado como testimonio. Una pena. 


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Un paréntesis: La (buena) sombra en el Thyssen PDF Imprimir E-mail
Sábado, 28 de Febrero de 2009 10:37





Goya. Corral de locos

 

Llenar dos espacios de cuadros no es tarea imposible (de hecho yo  he llenado tres de paisajes viajados la pasada semana). Pero llenar los dos espacios madrileños que se dedican a la exposición La sombra es, evidentemente, otro asunto. El recorrido por los momentos del arte especialmente preocupados por la luz, sin la que poco tendría que hacer la sombra, resulta simplemente magnífico. Incluso que en la mañana del domingo los espacios del Museo estén abarrotados.

 

Tuve la suerte de ver la segunda parte con mucha más tranquilidad, un jueves mientras estaba en tareas domésticas propias de la Asociación Española de Críticos de Arte que concedió y entregó sus premios el sábado día 14 de febrero en ARCO, -como comprar las cartulinas en las que imprimir los diplomas…- y, como es lógico, se me abrió el apetito, que pude saciar en la mañana de un domingo soleado y tumultuoso en el Thyssen.

 

La exposición está planteada desde una perspectiva aparentemente anecdótica, pero la calidad del conjunto de las piezas me hace pensar que esta es una exposición concebida con muy buena sombra.



 

Magrit. Libertad de espíritu

 

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Lafuente. Escenografía PDF Imprimir E-mail
Sábado, 07 de Febrero de 2009 08:35
Que Lafuente fue un escenógrafo poco común creo que quedó bastante claro en la retrospectiva de 1989, en la que se expusieron casi todas las piezas de ese tipo que conserva la colección familiar (algunas, como la serie para el Tenorio nos daban a entender un escenógrafo que buscaba soluciones nuevas y creativas, aunque la literatura especializada dedicara todos los honores a su compañero de taller Amalio.
A las que contiene el catálogo editado por la Diputación de Huesca, se puede sumar, de momento esta pieza de la colección de Mariano Ara  que, pese a lo poco que ayuda la fotografía, nos muestra un Lafuente en el mejor momento de su trabajo como pintor. Sólido, como siempre en su dibujo y con un conocimiento del color que le permite jugar con cualquier efecto de la luz. Como es el caso del farol que aparece en la capilla exterior de la izquierda que proyecta su luz naranja, en pleno día,  sobre la sombra del tejadillo. La acuarela fue, sin duda uno de los procedimientos en los que Félix Lafuente alcanzó algunos de sus mejores resultados. Aunque las escenografías no tuvieran demasiado en cuenta la puerza del procedimiento y se concluyeran, por lo general, con toques de gouache de tonos luminosos, como se gharía con posterioridad a la hora de la realización de los decorados.






escenografa zaragoza
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