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Un retrato de Maura PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 17 de Febrero de 2010 14:41
De un artículo en el número tres de la revista aacadigital.com sobre el Félix Lafuente colaborador de Heraldo de Aragón, a la Exposición conmemorativa del centenario de la Diputación de Barcelona puede haber mucho o muy poco recorrido. Me viene a la mente el dicho de dos localidades próximas a Ainsa: de La Torrecilla a Guaso, un paso. De Guaso a la La Torrecilla una milla. (basta ver la diferencia de altura en el plano para entenderlo).
Los recorridos dependen siempre del punto de partida y del de llegada. Pero en este caso el dibujo a la plumilla que publicó el Heraldo de Aragón el domingo 27 de enero de 1907, pese a ser localizado a través del artículo de la revista de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, ha recorrido un paso. Formará parte, parece ser,  del centenario de la diputación barcelonesa una pieza salida de la mano de uno de los oscenses más olvidados durante el pasado siglo (pese a los intentos de algunos enloquecidos admiradores...) No niego que de producirse, será una agradable noticia para los enloquecios.
El original, como tantos otros de los que ha publicado el Heraldo, desaparecido. Pero me tomé mi tiempo para conseguir una aproximación a lo que debió de ser la plumilla de Lafuente, con ayuda del Photosph y desde una foto de esa página , en la que el dibujo se había emborronado con las letras de la página posterior.
El resultado fue este. 

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cosas de andar por casa, como Valentín Carderera (manda güebs) PDF Imprimir E-mail
Viernes, 29 de Enero de 2010 15:27
Han venido mal dadas, es evidente, y quien más quien menos se ha visto obligado a apretarse el cinturón en lo propio y en lo común. En el Instituto de Estudios Altoaragoneses, por ejemplo, hemos pospuesto un gran proyecto sobre el siglo XIX que se pretendía iniciar este año, tomando como ariete a Valentín  Carderera.
Lo que no supone que nos vayamos a olvidar del notable erudito oscense para los restos. Ni siquiera para este año. De hecho ya se están preparando unas jornadas en el próximo otoño, para retomar los estudios que tan concienzudamente inició en el IEA Chema Azpiroz hace algunos años.
Me toca ahora preparar algo para el número dedicado a Carderera por la revista Argensola en su próximo número. Algo sobre pintura altoaragonesa que es lo que me corresponde. Y me he puesto.
Hoy sin ir más lejos he estado (tras la pareja de horas que dedico a corregir el primero de los trabajos de mis estudiantes de magisterio) en el Museo de Huesca, hojeando el ejemplar que tiene su biblioteca de la Iconografía española. Un libro editado en español y francés con unas ilustraciones litografiadas  de evidente interés para cualquier interesado por la historia o por el arte. (La revisión del texto francés obligó a Carderera, según cuentas sus biógrafos, a permanecer algunas temporadas en el país vecino, pero valió la pena). El libro tiene unas dimensiones poco habituales (más de medio metro de alto...) pero ha llevado bien el paso del tiempo y resulta manejable dentro de un orden, pese a estar encuadernados los dos volúmenes de la obra en un solo tomo. Las ilustraciones nos presentan a un Valentín Carderera dibujante excepcional y prolífico que tiene que contar con un puesto relevante en la historia del arte del siglo de las luces en Huesca. De hecho, las ilustraciones de la Iconografía bastarían para producir una exposición sobre el oscense en la que ya estoy pensando.
Oscense que, por cierto, y pese a las opiniones de algunos importantes de la cultura aragonesa no es una figura local. Trascendió con mucho a su ciudad, a su provincia y a su Aragón natal.
De momento solo traigo una de las muchas sorpresas que me estoy llevando en el principio de este estudio sobre la Huesca del XI.: los reales alcázares de Sevilla, que tuve la suerte de dibujar el pasado fin de semana, pese a la lluvia, fueron restaurados en el siglo XIX. Lo fueron por la Comisión Central de Monumentos, a la que pertenecía desde su fundación un aragonés llamado Carderera (ningún otro aragonés durante décadas). Para la restauración de ese tremendo espacio se nombró una comisión que estuvo en Sevilla el tiempo necesario y que presidió un oscense. Al que, al parecer de los rectores de nuestra cultura, hay que dar el tratamiento de persona de interés local (eso se me dijo en el Gobierno de Aragón: pìdale usted a su alcalde fueron más o menos las palabras textuales...). Vamos que se trata de una persona como de andar por casa.

Siguen dos de los ochenta y tantos dibujos litografiados y reproducidos a toda página para la edición, sobre un papel de los que raramente se usan en la imprenta.
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Martín Coronas en Veruela PDF Imprimir E-mail
Domingo, 08 de Noviembre de 2009 18:44
El congreso Europae Thesauri se trasladó a Borja y, finalizadas las ponencias por la mañana, visitó por la tarde el Monasterio de Veruela. Había estado hace unos años y ya entonces me quedó la sensación de que las vidrieras de la girola podían ser de Martín Coronas. Esta nueva visita me ha servido para conocer la opinión de personas que han correteado por el edificio desde hace bastantes años y me han asegurado que las vidrieras no han sufrido ninguna modificación. Los temas, jesuíticos y permanentes en la obra de Martín Coronas me hacen afirmar con casi total seguridad que los bocetos de esas vidrieras salieron de la mano del pintor jesuita oscense.
No es, desde luego, lo mejor que los encargados de los tesoros del arte religioso de Europa pudieron disfrutar en el espacio de monasterio, pero después de ver el Santoral en la catedral de Huesca y la batalla de Alcoraz en el ayuntamiento, y haberles explicado que, pese a no ser un gran pintor, Coronas había producido infinidad de obras para espacios jesuíticos, pude completar la historia reciente del monasterio, durante su periodo de noviciado de jesuitas, que explicaba nuestro experto guía a través de los siglos y los estilos que han dejado su huella en el complejo edificio.
Seguramente los encargados de remodelar el sancta sanctorum ignaciano, la santa cueva de Manresa, conocieron los bocetos para las vidrieras del noviciado situado a los pies del Moncayo, como los bocetos que trazó para el otro noviciado de la provincia de Aragón, en el palacio natal del santo duque, en Gandía. Los años de noviciado en Veruela provocaron con toda probabilidad el diseño posterior de las vidrieras de la impresionante iglesia del monasterio

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Pepe Cerdá en la Lonja PDF Imprimir E-mail
Lunes, 26 de Octubre de 2009 10:24
No soy de los que tuvieron el privilegio de estar en la inauguración de Pepe Cerdá, a la que fui invitado sin duda, aunque no lo recuerdo. Pero me acerco con frecuencia a su blog, desde el lateral izquierdo de esta página, y disfruto de sus escritos como muchos otros. No pertenezco por tanto al grupo de los que se quejan de no haber sido invitados y quede claro que tampoco le daría ni la más mínima importancia. Es más, no he podido ver todavía la exposición a la que tengo pensado acudir pasado mañana. Pero ya he visto el total de los cuadros bajando el pdf del catálogo y, con esa sola vista, seguramente en baja resolución y formatos mínimos, creo que puedo afirmar que voy a visitar el miércoles una de las exposiciones en las que voy a disfrutar de lo lindo. Como crítico, como pintor y como aficionado a la pintura de los dos pasados siglos.
Me decía José Sánchez Carralero, en una reciente carta, a vuelta de correo del envío del catálogo de la exposición de la UNED de Calatayud, que le alegraba comprobar que seguían existiendo pintores que seguían utilizando la pintura. Como el catedrático de pintura de la Autónoma madrileña, me encanta comprobar que siguen existiendo pintores a los que interesa el procedimiento. Una colección como la de Pepe lo demuestra sobradamente.
No sé si comparto la idea que alguna admiradora expone en un comentario del pintor, pinta y calla: que es el Sorolla de ahora mismo. Pero sí puedo afirmar con cierta rotundidad que Pepe Cerdá (incluso antes de ver la vera efigie de sus cuadros en la Lonja zaragozana) es el Pepe Cerdá de su época y que su pintura no necesita ninguna referencia desde siglos anteriores. Es un pintor. Basta echarle un vistazo a lo que sigue:

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Carteles PDF Imprimir E-mail
Domingo, 09 de Agosto de 2009 20:07
He retomado la colaboración con el Heraldo. Esta el la columneta que se publica hoy.

CARTELES

Fernando Alvira
A veces las definiciones bajan del olimpo de la ciencia, pierden cualquier atisbo de enrevesamiento y se convierten en propuestas de fácil lectura para los que andamos a ras de suelo. Por ejemplo, en el caso de la palabra cartel, hubo quien encontró una ace rtada y concisa: un cartel, definió, es como un grito pegado en una pared.
Las fiestas de san Lorenzo suelen anunciarse a gritos por las paredes con carteles que provocan mil y un comentarios por parte de los oscenses. Por lo general no demasiado positivos (los htv tenemos un don, como un séptimo sentido para encontrarlo todo mal) e incluso cuando el cartel laurentino consigue ser gráficamente aseado, como es el caso, surgen voces discordantes. Gusta el cartel pero no el cartelista, pongamos por caso, o la manera en que se ha realizado el encargo, o la decisión del jurado en el caso de ser por concurso, o la composición del mismo, que mira tú que sabrán esos.
El cartel de este año es limpio de composición y de color, poderoso y conciso en el aspecto gráfico. Provocará, sin duda, pocos comentarios negativos, aunque no se librará, por descontado. Pero el título de estas líneas, cuando tenemos la fiesta en la punta de los dedos, es carteles, porque este año el de los toros es trabajo de una pintora oscense y me parece  de igual modo un acierto como grito pegado en la pared. Concreto y potente como la definición, vibrante de colorido y atrevido en su composición. Dos acertados gritos para las paredes de la ciudad.
Guardo una imagen del de los toros y ahora mismo acabo de obtener una del de fiestas en un comercio del coso.
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cerezas PDF Imprimir E-mail
Sábado, 20 de Junio de 2009 20:55
Es tiempo de cerezas. El pasado domingo sin ir más lejos se celebró, como cada año desde hace algunos, el día de la cereza de Bolea. Y de Bolea me ha llegado este regalo de evidente diseño. Una cosa es que le regalen a uno un plato de cerezas y otra que  Victoria, mi pequeña vecina, pierda tiempo en componer este plato de cerezas que me ha regalado. Si arte es lo bien hecho, este plato tiene arte  ¿no?


 
Mari Polvorinos PDF Imprimir E-mail
Domingo, 22 de Marzo de 2009 18:21

 

Estuve en el estudio de Mari Polvorinos viendo su obra reciente. Prepara una exposición pa a la sala de la CAI y hablamos de la posibilidad de tomar algunos párrafos de un texto antiguo. Pero finalmente he preferido escribir algo sobre sus últimos trabajos, que me parecen bastante interesantes. No sé si se utilizará, pero dice así: 
Piensa uno, con el paso los años, que se debería agotar su capacidad de sorpresa. Pero el paso del tiempo no deja de sorprender a uno. Me ha ocurrido cada vez que he acudido al estudio de Mari Polvorinos. Desde los primeros paisajes hasta las  duquesas en serie, que es probable no vean todavía la luz, la pintora ha recorrido un camino como si existiera cierta predeterminación que la llevara a la práctica de lo que, en un determinado momento del pasado siglo, fue definido como pintura-pintura. Lejos de los asuntos, algunos realizadores plásticos han utilizado los elementos propios del lenguaje para el que están dotados como auténtico motivo de su obra. De manera que el tema que aparentemente se ataca, queda algo o totalmente ensombrecido por el propio lenguaje que el pintor utiliza. Los recursos propios de la pintura se convierten así en el verdadero asunto del cuadro. Equidistante a un tiempo del mundo de las realidades sensibles cuanto del acerbo de imágenes mentales, reales o imaginadas, que aporta la experiencia vivida por el artista.

 

La pintora, como los realizadores mencionados, parece que solo ve y actúa sobre las masas, los planos, los huecos, las texturas, el color, los ritmos que advierte en la naturaleza y en su imaginación. Pero lejos de reproducirlos como la realidad  o la imaginación los muestra, se encierra en el estudio para dotarlos de un nuevo orden: el de la pintura. Busca una y otra vez posibles combinaciones de los elementos, nuevas formas de alternancia, nuevas vibraciones cromáticas, materiales y pigmentos que le ofrezcan formas o vacíos divergentes. (Seguramente el vacío es uno de los  temas preferidos de la pintora que emplea tiempo en recrearlo sobre la realidad o sobre otras formas preexistentes)

Este podría ser el resumen de la última sorpresa que hasta hoy me ha producido la pintura de Mari Polvorinos. Su paso por talleres de algunos pintores expertos, como el muy reciente por el de Juan Genovés, no han sido en vano. Su potencial evidente a lo largo de una trayectoria realizativa que ya comienza a ser notable en el tiempo, se manifiesta una vez más en las paredes de la sala de la CAI de Huesca, sin necesidad de recurrir a resultados amables para el espectador.

Pero está claro que los cuadros de hoy no cierran nada. Simplemente abren las puertas a una nueva sorpresa que se producirá, sin duda, en cuanto transcurran unos meses de trabajo con la pintura. Un trabajo que se ha convertido en obsesión para Mari Polvorinos.

Reproduje algunos de los cuadros. No son buenas ya que hice las fotos con el teléfono, pero pueden ayudar  como aperitivo a la espera de la exposición. 



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