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Sábado, 08 de Agosto de 2009 10:26 |
Aunque sea sencillo, creo que el pintor oscense se merece un recuerdo permanente en su ciudad, como compensación a la difusión que hizo de su patria chica donde quiera que vivió. El artículo que he preparado para el número de San Lorenzo de la revista 4Esquinas, tiene vocación de convocatoria ciudadana. Aunque vuelva a ser predicar en el desierto, lo intentaré de nuevo. Los espacios del arte Nuevas piezas de Félix lafuente Fernando Alvira. Puede no quedar muy laurentino pero este espacio del arte querría dedicarlo, una vez más, al pintor oscense Félix Lafuente Tobeñas, de quien no se cumple ningún aniversario, ni fue especialmente aficionado a representar la iconografía del santo patrón de Huesca. Sí participó con cierta frecuencia en la fiesta, e ilustró alguno de los números de El Diario de Huesca o el Heraldo de Aragón y otros diarios de menor alcance con sus dibujos. Hasta regaló alguno de sus cuadros para que fuera obsequiado al ganador de concurso de tiro organizado durante de las fiestas algunos de los primeros años del pasado siglo... El motivo de este nuevo recuerdo hacia el olvidado pintor oscense es la reciente desaparición de uno de sus sobrinos nietos, Arturo Ferrer, que ha sido junto con su hermana Pilar, uno de las fuentes fundamentales de mi investigación sobre Félix Lafuente. Desde que la diputación de Huesca me hiciera el encargo de recuperar la figura y la obra del escenógrafo, paisajista y retratista más importante de la pintura altoragonesa de los años finales del siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX, el apoyo de la familia del pintor ha sido decisivo a la hora tanto de recuperar la vida, cuanto la obra de Lafuente. Veinte años de contactos permanentes con el conjunto de los propietarios de la mayoría de las pinturas y dibujos a través de Arturo y Pilar. Ambos han supuesto una fuente inagotable de detalles sobre las andanzas del pintor por tierras madrileñas, y su relación con el conflictivo escenógrafo castellano Amalio Fernández. Sobre los olvidados cursos de profesor del Instituto de Huesca, sus idas y venidas a Zaragoza en torno a la Exposición Hispanofrancesa, conmemorativa del primer centenario de los sitios, en 1908. Sobre la identidad de la mayoría de los retratos que he podido catalogar hasta la fecha, y las localizaciones de algunos de los paisajes con total precisión. Sobre la vuelta del pintor a su ciudad y las dificultades de un lafuente enfermo para acceder al estudio del coso, bajo frente a la Tabla Nueva, o los últimos años en el balcón de la calle de Villahermosa sin poder practicar su oficio de pintor. La imagen que acompaña estas líneas es uno de los últimos óleos encontrados no hace demasiadas semanas en la colección familiar que me proporcionó Arturo Ferrer junto con algunas otras piezas más abocetadas. Es un retrato doble de un personaje visto de frente en la parte izquierda de la tela y demedio perfil en la derecha. Está claro que ha invertido el pintor bastante más tiempo e interés en el de la derecha cuyo tratamiento lo aproxima al retrato por excelencia de Lafuente, el de la Torrereta. Con cierta frecuencia he comentado que Lafuente comprendió y asimiló algunas de las corrientes que le tocó vivir en pintura, pero en especial el Modernismo y el Impresionismo. Si de aquel nos ha dejado ejemplos en diversos edificios de la ciudad y en los bocetos que fueron premiados en la exposición de 1908, el retrato de la mencionada Torrereta es sin duda el mejor para acercar al pintor oscense al impresionismo. Al que se podría añadir alguna de las partes de esta nueva pieza (que dataría en los años en que pinta a la joven oscense de la torre) como el tratamiento de los blancos de la camisa del retratado. La nueva pieza encontrada nos habla, en todo caso de un Lafuente conocedor del oficio de pintor. La desaparición de Arturo Ferrer se suma a la de Pepe Escriche en la lista de oscenses interesados en la recuperación de la figura y la obra de Félix Lafuente. En una conversación a tres, hace algunos años, barajamos la posibilidad de solicitar al Ayuntamiento la colocación de un busto del pintor en la intersección del paseo de las Autonomías (entonces en construcción) y la calle que la ciudad dedicó al pintor. La colección familiar guarda un yeso espléndido del busto de Lafuente debido al escultor zaragozano José Bueno. Quizá sería un buen momento para retomar la propuesta vaciando en bronce dicha pieza y colocándola en la rotonda, sobre un sencillo pedestal.
Un buen momento este, y el mes que viene, y el siguiente... y el siguiente.
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Viernes, 10 de Julio de 2009 18:14 |
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La casa del Pintor, fiel a su cita anual, cuelga estos días las obras de los alumnos de su clase de pintura. Como en toda colectiva, con independencia del nivel de quienes la compongan, los resultados son diversos porque son diferentes los objetivos, los medios y la intensidad realizativa de cada uno de sus componentes. He tomado unas fotos con el teléfono.
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Jueves, 09 de Julio de 2009 12:28 |
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Se inauguró en el palacio de Villahermosa la exposición San Lorenzo y Huesca, siglos de arte y devoción. Palabras de los responsables de la diócesis y de Ibercaja, así como de los dos coordinadores de la muestra, José María Nasarre y Carlos Garcés. Queda reflejado en la primera de las imágenes.(En la que queda de igual modo reflejado que quienes más sufren las exposiciones suelen ocupar un segundo plano...). Presencia del recién elegido presidente de la Real Academia e Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza y de unas decenas de interesados.
La muestra está muy aseadamente montada y permite disfrutar de una treintena de piezas que tienen que ver con la iconografía del santo oscense. La sala de la planta baja contiene pinturas y esculturas protagonizadas por Lorenzo y en una de las salas superiores, perfectamente preparada par la ocasión, piezas bibliográficas de evidente valor. Merece la pena emplear un tiempo en la visita.
La segunda de las imágenes forma parte de las sargas pintada por Martín Coronas con el santoral de la diócesis. Una sarga que puede verse a ras de suelo, lo que hacer que puede ser analizada con mayor precisión que cuando lo hice en la redacción de mi tesis doctoral sobre el pintor jesuita. Ha sido convenientemente limpiada (me comentaba la restauradora que se había hecho con sumo cuidado, y que solo se había realizado una limpieza de los polvos acumulados).
Pero pese a lo liviano de la intervención, la sarga ha cambiado bastante y permite apreciar la manera que Coronas había adquirido al final de la segunda década del pasado siglo.
Siempre había defendido que no había posibilidad de comparación entre las piezas de pequeño formato en las que Coronas retrataba a los santos, tomando como modelos del natural a los novicios de Gandía o los estudiantes de Manresa (sorprende la juventud de todas sus figuras...) y los resultados de las sargas. Aquellas me parecían de mayor calidad y lo achacaba a la diferencia del soporte y de los materiales empleados. Me siguen pareciendo ahora de mejor calidad los retratos individuales, pero acortando las diferencias. La limpieza ha servido para que puedan advertirse detalles en los brocados de los ropajes matices en el tratamiento de las figuras, de las cabezas, del paisaje, con los que se que logra un alto nivel realizativo, pese al inconveniente del soporte.
Voy a tener que ir con la cámara de verdad y pasar algún rato delante de la pieza.
Seguiré afirmando con toda probabilidad que Martín Coronas Pueyo es un pintor de segunda fila... pero de la parte de delante de esa segunda.
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Lunes, 06 de Julio de 2009 18:20 |
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Decía en la presentación del catálogo de Mari Polvorinos en la sala de la CAI de Huesca, hace unas semanas, que no pensara el posible espectador que la sorpresa que suponía esa exposición fuera a ser la última que nos iba a proporcionar la pintora oscense.
No ha habido que esperar mucho y, aunque no se si está ya impreso, no puedo dejar de traer al blog el cartel que ha pintado para la feria taurina de san Lorenzo de este año. Porque es una nueva sorpresa. Y quede claro que Mari Polvorinos no ha diseñado un cartel sino que lo ha pintado. No tengo nada contra los diseñadores, entre los que algunos de los mejores son del todo familiares para los altoragoneses. Pero queda claro en el trabajo de Polvorinos que su afán único es pintar y lo hace cuando se plantea una tela o un papel de los que formaban la exposición de la CAI y también cuando proyecta un cartel. Su trabajo, afortunadamente, es la pintura y en este caso una pintura convertida en cartel de manera sorprendente.
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Lunes, 29 de Junio de 2009 07:45 |
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Trabajar conociendo a Calder, Kandinsky, Miondrian y Klee, por ejemplo
No es la primera vez que traigo a este espacio el CRA La Sabina de Robres. Puede visitarse su espacio virtual en la dirección
http://catedu.es/arablogs/blog.php?id_blog=881 donde se da cuenta del trabajo sobre el color que han realizado los estudiantes de 5º y 6º de Primaria dirigidos por Arancha. Cuatro estudios de cuatro pintores para las cuatro columnas metálicas de la entrada. Muy buen resultado para un proceso ejemplar, como siempre, (aunque pocos considerarían este comentario como una crítica de arte, lo cuelgo en color empanadico ya que pienso que lo que se hace en la clase de plástica del CRA de Robres podría ser definido sin demasiado esfuerzo como arte)
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Viernes, 26 de Junio de 2009 22:10 |
Cuando las imágenes valen tanto o más que las palabras. Inauguración en el CDAN.
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Domingo, 17 de Mayo de 2009 11:28 |
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Volví, luego de algunos años, al jurado del Premio Pradilla que, aparte otras consideraciones, es uno de los que conozco con mayor numero de participantes. El trabajo de selección no fue excesivamente complicado. Ya se sabe que hay cuadros que se auto excluyen, como si fueran cintas de casete de una película de espías. De casi cien hubo que llegar a las veinticinco que permite el hermoso espacio expositivo municipal. Desde el principio hubo una pieza que nos sorprendió a todos y que acabaría siendo el premio.
La sorpresa venía de lo fácil que resultaba advertir quién era el autor de la pintura y la evidente calidad que atesoraba. Juan José Vera es, en efecto, un clásico de la pintura aragonesa y española del siglo XX y encontrar entre las que concursaban una de sus pinturas no era lo que uno se podía esperar. La edición número veintidós del premio ha servido para enriquecer la colección de pintura contemporánea de Villanueva de Gállego con una pieza cuyo valor económico está muy por encima de la cantidad que otorga el premio. Respecto al valor real de la pieza, el artístico, no hacen falta comentarios. La imagen basta. La flanquean el autor, joven de 82 años, y uno de los miembros del jurado, Jaime Ángel.
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El montaje de la exposición debe su excelencia a la acertada dirección de Alfredo Romero, avezado en estas lides desde espacios mucho más comprometidos.
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