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| Eugenio Monesma |
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| Lunes, 22 de Marzo de 2010 13:35 | |||||
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Hoy toma posesión como académico de la Real de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza el cineasta oscense Eugenio Monesma. Tras su discurso de ingreso (que es el documental Maderadas en el Pirineo) le contesto con este texto, que es un resumen del que aparece en la publicación de la Academia con motivo de la imposición de la medalla número 32, dentro de la sección de Artes de la imagen. Va en color empanadico porque se trata, básicamente de una crítica del trabajo que presenta como discurso de ingreso, tras un pase compartido en el comedor de casa con mi hijo Miguel Ángel, cuya opinión considero más fundamentada que la mía en cuestión de imagen cinética.
Vetera nobis augere et perficere
En sesión de la Real Academia celebrada el 20 de enero de 2004, fue aprobada por unanimidad la propuesta que habían cursado estatutariamente los académicos señores Galindo Antón, Alvira Banzo y Romero Santamaría. En ella se solicitaba la admisión en la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza del cineasta oscense D. Eugenio Monesma Moliner. A la hora de iniciar este preceptivo discurso, tomaré prestadas las palabras de D. Ángel Azpeitia Burgos en la contestación al que dicté en esta docta corporación hace ahora quince años. Como hacía mi amigo y maestro en enero de 1995, comenzaré advirtiendo que nuestros estatutos establecen que la Academia debe contar con eruditos especialistas en las diferentes secciones que la componen, pero que son igual de necesarios los practicantes de las artes en las diferentes secciones. Acoge hoy la Academia a quien pertenece de lleno al grupo de los realizadores, aunque su aportación literaria, desde sus cientos de guiones, no deba de ser pasada por alto. El trabajo que ha llevado a cabo a lo largo de su vida profesional, en campos como la antropología y la etnología, cumple a la perfección el lema de nuestra docta corporación, recuperando y manteniendo para el futuro modos antiguos. Vetera nobis augere et perficere. A D. Eugenio Monesma Moliner corresponde la medalla nº 32 en la sección de Artes de la Imagen que le será impuesta por el Excmo. Sr. Presidente de la Academia D. Domingo Buesa Conde al finalizar estas palabras de contestación a su discurso de ingreso. No siendo mi especialidad la imagen cinematográfica, visioné Maderadas en el Pirineo en compañía de un crítico de arte muy joven y próximo, a quien solicité opinión como experto, y es de justicia que comparta con él las ideas vertidas en los siguiente párrafos, ya que son fruto de la larga conversación mantenida con Miguel Ángel Alvira, sobre el documental de Eugenio Monesma que acabamos de ver. Comenzamos comentando que la imagen iconocinética, la que produce los nuevos modos del vídeo la televisión o Internet, ocupa una parte importante en la vida de la sociedad actual. La relevancia los trabajos catalogados como documentales dentro de esos nuevos modos, si atendemos a tres de sus principales funciones: las de informar, entretener y educar. La importancia del trabajo de Monesma radica precisamente en que escapa a una clara tendencia, efectista e indiscutiblemente más rentable. Por eso los trabajos que practican el buen ejercicio de la imagen, en unos vídeos documentales donde se ensalzan tanto los valores de la tradición, cuanto un uso inteligente y preciso del recurso artístico, suponen una bocanada de aire fresco en el panorama artístico . Compartimos la idea de que el trabajo de Monesma y su equipo recupera un concepto de ritmo y planos dentro de la película que empieza a ser escaso en los trabajos contemporáneos. Hoy todo resulta rápido, hiperreal y efectista, no dejando tiempo al espectador para la reflexión, saturando sus sentidos y bloqueando posibles lecturas más allá de la satisfacción inmediata. En la pieza de ingreso en la academia se genera un discurso coherente entre el fondo, la forma y el tema. La recuperación de una labor tradicional, hoy en total desuso, casi olvidada, enlaza a la perfección con el planteamiento estructural del documental. La combinación de los medios planos que conforman las entrevistas, legibles y claras, sin ángulos extraños o efectistas, en primera persona, cámara en mano, junto a los planos generales ayuda a centrar el contexto de un mensaje ordenado y bien tratado. Estamos ante un artista con valores y voluntad de hacer cabalgar juntos, tradición y contemporaneidad, que comprende que lo uno no existiría sin la otra. Concluimos nuestra reflexión convencidos de que Maderadas en el Pirineo comparte con la mayoría de documentales de D. Eugenio Monesma el hecho de ser piezas tratadas con sensibilidad, honestidad y eficacia; piezas que nos introducen en los orígenes de lo que somos. Nos descubre el porqué de recorrer insistentemente un camino, que es el trabajo de cada día, heredado de esas abundantes labores que quedaron por diferentes motivos en el olvido para casi todos, excepto para sensibilidades como las de nuestro nuevo académico. A lo largo de su trayectoria profesional ha realizando más de 250 documentales sobre temas etnográficos, que forman solo una parte en el conjunto de su obra. En efecto, a través de la productora Pyrene, son más de dos millares el total de documentales realizados acerca de los más variados temas relacionados siempre con el hombre y su entorno. No es de menor calado su aportación a la fotografía. Su archivo fotográfico supera en la actualidad las 380.000 instantáneas si añadimos a las de tema etnográfico las que han preferido los asuntos paisajísticos y monumentales. Una cuidada selección de esas placas ha sido la base para la publicación de cuatro libros sobre oficios tradicionales. Imágenes que han sido usadas además en publicaciones como la Gran Enciclopedia de España, la revista GEO, los fascículos semanales del Diario del Alto Aragón, o el tomo sobre Huesca que la editorial Mediterráneo dedicó a la provincia altoaragonesa dentro de su colección de provincias de España. Desde los trabajos de campo realizados para la confección de los guiones de los programas, nuestro nuevo académico ha contribuido con dos volúmenes a la colección Labores Tradicionales en Aragón editada por la DGA. Durante los años 1987 y 88 colaboró semanalmente con un artículo en el suplemento de Heraldo de Aragón. Publica además regularmente en varias revistas como Pirinées-Magazine, Temas de Antropología Aragonesa, la revista Aragón del SIPA, asociación tan vinculada a nuestra Real Academia, además de Vida Rural o Mundo Ganadero. Muchos de sus documentales han sido difundidos por canales de Televisión especializados. Ello hace que su obra haya recibido el reconocimiento de más de doscientos premios y distinciones a nivel nacional e internacional. La trayectoria como profesional de la imagen de nuestro nuevo académico, nacido en Huesca en 1952, se inició en 1979 año en que comenzó su trabajo cinematográfico en formato Super-8. 1983 es año importante en su carrera cinematográfica ya que es el momento en que se incorpora al Instituto Aragonés de Antropología, dando paso a una etapa, en la que todavía permanece, que se caracteriza por la fusión de su actividad como cineasta con el trabajo etnográfico de campo. A lo largo de los treinta años transcurridos en el oficio, el nuevo académico nos ha legado una ingente obra, cuya relación omitiré, ya que se resume en los anexos que podemos encontrar como colofón de la publicación de su discurso de ingreso. Nos queda tan solo dar una cordial bienvenida a quien por méritos propios pasa a recibir, como académico de número, la medalla número 32 de esta Real de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza.
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