Temáticas del blog
Buscar
| Una especie de manifiesto. |
|
|
|
| Sábado, 19 de Febrero de 2011 09:58 | |||||
|
No suelo firmar los artículos ya que se sobreentiende que si están en esta página, los suscribo.... Una especie de manifiesto
Fernando Alvira La obra bien hecha: eso es arte (y que me perdone Duchamp). Otro asunto es desarrollar esa sencilla frase. Pero hay algo que, suele decirse, coloca a las cosas en su sitio: el paso del tiempo. Que puede hacer que un urinario se convierta en arte, en obra bien hecha, de acuerdo, (pero solo uno, no un ciento; y de urinarios creo que el arte anda sobrado desde el maestro francés-norteamericano) He dado varias vueltas por ARCO y una sola por media docena de espacios más, de las docenas que estos días ofrece Madrid (un auténtico exceso). De la feria de arte contemporáneo me llevo de nuevo la sensación de que quienes manejan el arte actual lo hacen sin tener para nada en cuenta la necesidad de demostrar que lo que se presenta en la feria es, efectivamente, una obra de arte, algo bien hecho. No pueden hacerlo, simplemente, porque a las obras recién salidas del estudio, o del ordenador, o de la cámara fotográfica solo puede aportarles su auténtico valor el paso del tiempo. Hay mucho rey desnudo en este asunto. Muy bien fundamentado, presentado, traído y llevado por los modernos curadores y por los críticos sobrecogedores, que avalan lo que haga falta, pero finalmente, desnudo. Por eso, cuando he entrado en stands como el de Carreras Múgica, pongamos por caso, y he encontrado esculturas y dibujos de Eduardo Chillida, o en Miguel Marcos para toparme con dos poemas visuales de Joan Brossa, o en la parisina Lelong donde se podía adquirir obra gráfica de Tàpies, Miró o Antonio Saura, me ha dado la sensación de que estaba en una feria del arte que se ha desarrollado durante (contemporáneo a mi) trayectoria vital. Tanto o más que cuando he visitado la colección magnífica de fotografía que ha presentado La Fábrica, espina dorsal de FhotoEspaña, he contemplado las últimas piezas circulares de Juan Genovés (eternamente contemporáneo, pese a haber superado los ochenta felizmente) en Marlborough, o he contemplado ese trapo rojo colgado, como definió la obra de Ángela de la Cruz la joven periodista de Radio Nacional con la que conversé a intervalos, con interrupciones de príncipes, y escasa fortuna. El arte que emplea las imágenes visuales para expresarse, corre los mismos peligros que el que emplea la palabra: alejarse progresivamente del posible espectador-mirador-lector para encerrarse en sí mismo y purificarse hasta extremos que resultan incomprensibles para el que lo convierte de verdad en arte, es decir, el que espera-mira-lee. Es por eso que, desde hace tiempo (concretamente desde el Congreso de la Asociación Española de Críticos de Arte de La Coruña), ando dando vueltas a la idea que defendí en la mesa redonda que moderaba Pedro Sancristóval y Murúa: Siempre debería existir un sector de la crítica que se dedicara a introducir a los nuevos en el camino del arte. Estoy hablando, en efecto, de una didáctica de la crítica de arte . Casi no se nota de dónde vengo, ¿no? .
![]() .
El presidente (en funciones) de la AECA, que suscribe, en el acto de entrega del premio a Juan Genovés como mejor pintor español en la feria ARCO, a los responsables de su sala de siempre, Marlborough .
Powered by !JoomlaComment 3.26
3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved." |




